Es el aumento de la presión arterial, Sistólica, Diastólica o ambas por encima de los valores normales.
En teoría, parece fácil definir la hipertensión como un aumento de la presión arterial, pero, para ello, es necesario establecer los límites normales de presión.
En general, se considera como anormal un valor de presión sistólica superior a 140 mm Hg o diastólica por encima de 90 mm Hg.
La prehipertensión es cuando la presión sanguínea sistólica está entre 120 y 139 o la presión sanguínea diastólica está entre 80 y 89 en múltiples lecturas. Las personas con prehipertensión tienen la probabilidad de desarrollar presión sanguínea alta en algún momento.
La hipertensión es el principal factor de riesgo, tanto para la morbilidad como la mortalidad cardiovascular, y la alteración cardiovascular más comúnmente asociada es la enfermedad coronaria.
Por esto, actualmente para definir la hipertensión arterial se deben tomar en consideración, entre otras cosas, el riesgo de discapacidad y muerte asociado a los diferentes niveles de presión arterial, así como la posibilidad de reducir este riesgo mediante el descenso de la presión arterial.
La hipertensión es una enfermedad frecuente, asintomática, fácil de diagnosticar, casi siempre fácil de tratar y que causa complicaciones mortales si no se trata. El riesgo de complicaciones cardio-vasculares relacionadas con la hipertensión aumenta continuamente con el aumento en los niveles de presión sistólica y presión diastólica para las personas de 18 años y más.